Hace poco más de un mes, y tras una fuerte publicidad realizada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, se habilitó el uso del código QR de Mercado Pago para abonar el viaje en subte.
Si bien los subtes pertenecen a la ciudad, su operación técnica y comercial depende de la Empresa Emova Movilidad S.A. Y por su parte, la billetera virtual es un producto privado que tiene sus propios mecanismos promocionales. Pagando con MP se obtiene un descuento, nada menor, del 75%
Frente a esta novedad, las especulaciones no se hicieron esperar. Desde otras billeteras virtuales criticaron la falta de licitación para ofrecer este servicio que fue entregado de manera directa a la empresa de Marcos Galperín, el argentino que vive en Uruguay para evitar impuestos en nuestro país. La posición dominante de Mercado Pago y la ausencia de regulaciones a su sistema QR por parte del Banco Central, son algunos de los asuntos que generaron incomodidad en otros actores financieros.
Pero no todo quedó en la discusión informal o en la queja de los sectores involucrados. El tema llegó al recinto de la legislatura porteña en la ponencia de la Diputada Andrea D’atri (PTS/Frente de Izquirda).
“¿Usted conoce el refrán que dice que cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía?” Le pregunta la diputada al Jefe de Gabinete de la Ciudad, Gabriel César Sánchez Zinny. “¿Sabe lo que eso significa?” insiste la diputada.
Y a partir de esas preguntas retoricas desarrolla su cuestionamiento y plantea sus dudas. ¿Cómo puede ser que si el boleto de subte sale 963 pesos pagando la con la tarjeta SUBE, al pagarla con Mercado Pago cueste sólo 240 pesos?
Lo primera inquietud que surge es la siguiente: ¿el subte puede funcionar con un boleto a ese precio? Porque si es así, la estafa es evidente. La mayoría de los usuarios estaría pagando el 300 % más caro de su valor real. Ahora bien, si su valor real es el que se cobra con la tarjeta SUBE, ¿quién paga la diferencia a la empresa Emova? O dicho de otro modo ¿Quién le entrega la diferencia a Mercado Pago para cubrir el costo total?
Es en este punto cuando la ponencia de la diputada muestra sus ribetes más comprometidos. Podría ser, especula Andrea D’atri, que la empresa de Galperín prefiera ir a pérdida con el objeto que captar más clientes para sus servicios financieros, que es su negocio principal. Pero si fuese así, que su verdadero interés en este asunto consistiese en tomar la mayor cantidad de inversores posibles, ¿cómo debe entenderse la publicidad hecha por el mismísimo Jefe de Gobierno? ¿Lo hizo de onda?, se pregunta la diputada. Y utilizando la distinción aplicada por el presidente Milei en el caso de la estafa Libra, también pregunta: ¿Lo difundió o lo promocionó? Es imposible imaginar, insiste D’atrti, que el empresario más rico del país, al que el estado Nacional le regala 109 millones de dólares anuales, esté llevando a cabo un acto de altruismo con los pasajeros del subte. Así mismo, “la limosna es tan grande” que me permito desconfiar de Jorge Macri, el Jefe de Gobierno de la Ciudad.
Redacción Línea Oeste
Staff LINEA OESTE
Directora Propietaria: Nora B. Mestre
Registro Prop. Int:
RL-2025-68948707-APN-DNDA#MJ
Correo electrónicos:
Dirección: