El domingo 7 de diciembre se realizó una actividad artística en la plazoleta Alberto Castillo, la cual se encuentra ubicada en el cruce de las Avenidas Emilio Castro, Escalada y la calle Leopardi, del barrio de Villa Luro. La organización del evento estuvo a cargo de la Asamblea Barrial de Villa Luro y contó con la colaboración de Ser con Vos, una Asociación Civil que asiste a los vecinos que se encuentran en situación de calle y Casa Yerbal, un emprendimiento privado vinculado a la empresa de turismo Famiglia Viajes; quienes instalaron un espacio de encuentro comunitario en el barrio, con el desarrollo de diferentes talleres. Ese día festejaron los 114 años de vida del barrio y el nacimiento de Alberto Castillo.
La historia de Villa Luro es muy parecida a la de muchos pueblos y barrios que nacieron junto a las vías del tren, es que este medio de locomoción, rápido, seguro y barato, permitió el traslado de muchos inmigrantes, a esta zona despoblada y alejada de los centros urbanos. Ellos traían en sus maletas muchas ilusiones, pero fundamentalmente la esperanza de alcanzar con su trabajo, una vida digna, que merezca ser vivida
Por lo tanto podemos hablar de un antes y un después de la llegada del ferrocarril, ya que su presencia facilitó el acceso de sus primeros habitantes, allí donde el campo y la ciudad se unían. Por tal motivo el día 1 de diciembre de 1911 fue designado “Día del barrio de Villa Luro” (Ley Nº 949) en recuerdo de la inauguración del primitivo apeadero del entonces Ferrocarril del Oeste, conocido como “El Cajón” ubicado en el cruce de las vías, con las calles Irigoyen y Cortina. Un hecho de suma importancia para la formación y desarrollo del barrio. Con el paso del tiempo esa parada ferroviaria pasaría a ser estación, convirtiéndose en un importante nudo ferroviario, dado que además del ramal principal que se dirigía de Once a Moreno, se sumaron otros dos, uno con destino a la localidad de Sáenz Peña, en el partido de Tres de Febrero y el otro con rumbo al barrio porteño de Versailles. A todo esto tenemos que agregar el ramal de carga que se dirigía al Riachuelo.
Si tenemos que hablar de identidad barrial, seguramente surgen dos palabras tango y fútbol, en una zona llena de potreros, la práctica del fútbol era moneda corriente entre los vecinos. El Club Atlético Vélez Sarsfield, junto a su cancha de madera, conocida popularmente como “El Fortín de Villa Luro” se convirtió en un punto de referencia en el vecindario. Ese estadio que se encontraba instalado en la calle Basualdo 436, resultó un fiel testigo de hechos memorables en la historia del deporte argentino, como aquel partido nocturno disputado un 7 de diciembre de 1928 el primero en el país, dado que contaba con iluminación eléctrica, un verdadero adelanto para la época. En ese sitio nació en 1932 por intervención del periodista Hugo Marini, el apodo de “El Fortín de Villa Luro”, al año siguiente el equipo velezano utilizó allí y por primera vez, la camiseta con la V azulada, seguramente no tenemos que olvidar a quien fue el alma de ese fortín, aquel jugador temperamental, que después sería un excelente técnico, me refiero a Don Victorio Spinetto. Por último y para marcar el sentido de identidad y pertenencia de la barriada, tengamos presente aquel día 1 de diciembre de 1994 cuando Vélez se consagró Campeón Intercontinental en Japón, al derrotar al Milan de Italia, por dos a cero, si fue precisamente en el día del barrio, algo que nos llena de orgullo y nos invita a pensar también, en que las palabras barrio y club, se convierten muchas veces en sinónimos.
No podemos pasar por alto que este año se cumplieron 120 años de la fundación de la Cooperativa el Hogar Obrero, pionera en vivienda obrera, crédito y consumo, que está viva y sigue en pie, manteniendo su legado de acción cooperativa, brindando soluciones habitacionales y de consumo, para los trabajadores. Tengamos en cuenta que en el año 1907 construyeron sus primeras cuatro casas y fue en nuestro barrio, sobre la Avenida Escalada, en el cruce con la entonces calle Unión, casi llegando a la Avenida Rivadavia.
La plazoleta Alberto Castillo tiene su propia historia, pues al cumplirse diez años del fallecimiento de Alberto Castillo, acontecido el 23 de julio del 2002 desde la Asamblea Barrial de Villa Luro surgió una iniciativa para bautizar a este espacio público de la Comuna 10, con su nombre, así nació la Ley Nº 4599 y de ese modo se realizó un merecido homenaje a este vecino y reconocido hincha velezano ( esta anécdota nos habla un poco de su pasión velezana, en una gira artística realizada en 1951 por Alberto Castillo en Brasil, se entera de que el equipo velezano requería de la presencia urgente de un médico, inmediatamente se presentó en el hotel donde se concentraban los jugadores, a brindar sus servicios profesionales y de ese modo terminó ajustando sus presentaciones, a fin de acompañar a la delegación velezana en ese país). Alberto Salvador De Luca (Alberto Castillo) “el cantor de los cien barrios porteños” nació un 7 de diciembre de 1914 y fue una figura muy importante del tango, la milonga y el candombe afro argentino, además protagonizó muchos filmes argentinos. En 1990 el Consejo Deliberante lo declaró Ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.
Luego de la designación de esta plazoleta con su nombre, las comunidades cristianas de las parroquias de San Francisco Solano (Villa Luro ) y San Pío X (Mataderos) comenzaron a realizar allí la bendición anual de ramos, porque consideraron su ubicación privilegiada, que la convierte en un auténtico puente de unión vecinal, entre ambos barrios.
En relación al evento realizado podemos decir que esa tarde, los vecinos llevaron junto con su silla o reposera para presenciar el espectáculo, alimentos no perecederos y artículos de higiene personal, que donaron a la Asociación Civil Ser con Vos. El acto comenzó con la plantación de un Olivo, un verdadero símbolo de vida, resistencia y paz (este año la Asamblea Barrial de Villa Luro plantó otro olivo en ese solar, fue el 11 de julio, en el Día Nacional del Bandoneón, esta fecha recuerda el nacimiento de Aníbal Troilo, el bandoneón mayor de Buenos Aires).
Esta jornada estuvo matizada desde el comienzo, con una exposición pictórica de artistas plásticos vinculados al grupo de Gabriela Robaldo. Seguidamente el animador del acto Carlos Caserta procedió a presentar a quienes actuaron en el festejo, primero fue el turno de Tango en Trío, Jorge Donadío (bandoneón), Lorena Conca (voz) y Osvaldo Tubino (guitarra y arreglos). Más tarde fue la intervención de Tango Crítico (taller abierto para milonguear, vinculando tango, memoria y contexto), luego se presentó el taller literario a cargo de Gabriela Cerrini, después llegó la actuación de la cantante Adriana Quiroga, inmediatamente escuchamos a Osvaldo y Cia.(tango instrumental) y finalmente llegaron las lecturas de poemas alusivos a Villa Luro, por Graciela Romero. El cierre de este espectáculo contó con la presencia de la murga Fortineros de Corazón (la murga oficial del Club Atlético Vélez Sarsfield, conocida por ser la primera y única murga institucional del fútbol argentino) quienes a través de su vestuario, música, canto y baile resaltaron una vez más la identidad barrial.
De esta forma culminó esta celebración marcada por el tango y los recuerdos, aquellos que están siempre presentes en la mente y el corazón de los Villalurenses. Por último vale mencionar que desde la Asamblea Barrial de Villa Luro y la Fundación Carlos Gardel están trabajando en otro proyecto, contemplando la fuerte presencia de la música ciudadana en la barriada y consiste en declarar de interés cultural, en el ámbito de la Comuna 10 a las plazoletas Alberto Castillo y Carlos Gardel, situadas a poca distancia entre sí, estableciendo así un circuito tanguero entre las mismas.
En tiempos de un individualismo masificado, este festival les sirvió para fortalecer la memoria colectiva y resaltar la importancia que tiene el “nosotros” sobre el “yo” al impulsar la participación vecinal, poniendo de relieve el significado de la solidaridad frente a una situación de crisis social. De esa manera afirmaron sus ideas, las cuales se encuentran vinculadas con aquellos valores que levantaban en sus comienzos las Sociedades de Fomento, como la ayuda mutua y la cooperación, elementos fundamentales para resolver los problemas locales y crear un tejido social más fuerte.
Jorge Luis Santiso
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